Una Novata En Un Cuento De Hadas Guide

—¡Por fin! —rugió la mujer—. La novata ha llegado. Pasa, niña. No muerdo, a menos que intentes corregirme la gramática.

Era la primera vez que Elara pisaba un suelo que no obedecía a la gravedad, sino a las rimas. Al cruzar el umbral del viejo roble en el jardín de su abuela, no cayó en un agujero, sino que aterrizó suavemente sobre un campo de margaritas que pedían perdón cada vez que ella las pisaba. Una novata en un cuento de hadas

—¿Cómo sabía que vendría? —preguntó Elara, entrando con cautela. —¡Por fin

Elara se quedó petrificada. No era el hecho de que la flor hablara lo que la desconcertaba —había leído suficientes libros para esperar eso—, sino que no sabía cuál era el protocolo. ¿Debía inclinarse? ¿Debía ofrecer agua? —Lo siento mucho —logró decir—. Soy nueva aquí. Pasa, niña

¿Te gustaría que de Elara o prefieres explorar cómo es el Castillo de Cristal ?

Elara miró el calcetín. Estaba tejido con hilos de luz de luna y olía a lluvia fresca.

—¿Y qué gano yo a cambio? —preguntó Elara, recuperando un poco de su instinto del mundo real.